Apeiron Romero
06 de febrero de 2017
El viernes 03 de Febrero Murió
Lorenzo Servitje, uno de los empresarios mexicanos más exitosos de la historia,
y que tuvo bajo su liderazgo el crecimiento de una empresa totalmente dominante
en nuestro País, la panificadora Bimbo.
Me pareció curioso que al enterar
de la noticia algunos periodistas que dicen estar identificados con
pensamientos progresistas y de izquierda dieran trato de “Don” a Servitje, y
más allá, pareciera a veces que lo elevaban al altar de los genios de la
economía mexicana. Y sí, había que ser muy poco observadores para no ver que el
desarrollo de su compañía es mucho, y que en efecto se ha ganado su lugar en
ese olimpo de empresarios mexicanos.
Es ese selecto grupo del que
sospecho. Digo, supongo que ser uno de los cuarenta ladrones te vuelve especial
pero no te quita lo ladrón. Y no, no acuso a Lorenzo Servitje de haberle robado
nada a nadie, no me consta, no en el sentido estricto de la palabra. De hecho
tendría que detenerme un poco en ver lo poco que sé de su vida.
En efecto la panificadora Bimbo
es una empresa que después de un relativo éxito, decidió volverse un factor más
importante a nivel nacional, pero al principio no resultó del todo bien.
Después de mucho esfuerzo Servitje, todo un tiburón empresarial, logró colocar
una panificadora mediana en lugar preponderante en la economía global. En realidad,
visto desde la lógica empresarial Servitje fue todo un héroe.
A lo largo de la historia de la
filosofía se han generado teorías que
ven la realidad como un constante enfrentamiento entre dos posturas o
realidades. Podemos mencionar a Heráclito quien decía que todo es movido por
una lógica de confrontación, “la guerra es la madre de todas las cosas”
podríamos parafrasear. El platonismo sostiene que hay una sola verdad existente
en un mundo real que se contrasta con este mundo de apariencias en el que
vivimos constantemente. El maniqueísmo sostenía que todo procede de dos
naturalezas en constante pugna, el bien y el mal podríamos decir aunque
corremos el riesgo de ser simplistas. Tiempo antes la cultura oriental
describiría al universo como conformado por dos realidades distintas, el yin y
el yang. Hegel en su sistema nos dice que todo es una constante tensión
dialéctica entre una tesis y su correspondiente antítesis. Por su parte, Gastón
Bachelard nos dice que existen dos espíritus científicos, uno viejo, que no permite
aceptar adecuadamente las innovaciones científicas debido a sus prejuicios, y
otro joven, que nos permite admitir las nuevas visiones de la ciencia.
Desde luego existe otro enfoque,
el del materialismo histórico, que pone el énfasis en la confrontación de
clases sociales, entre explotadores y explotados. Es aquí donde quizá nace mi
animadversión contra Servitje. Es probablemente a que sostenemos morales
distintas: mientras aquellos que lo valoran como un ejemplo como empresario,
por lograr la construcción de una empresa líder en su ramo. Otros nos
preguntamos ¿a costa de qué?, yo soy consumidor de la Bimbo desde muy pequeño y
eso también me ha traído consecuencias como a muchísimas personas en este país.
Sus productos son dulces y eso atrae el paladar de muchas personas, además de
ser fácilmente asequibles, desde pequeño veía albañiles que llegaban a la
tienda por un refresco y un pan dulce de la Bimbo porque era para lo que
alcanzaba de una manera sencilla. Claro, eso es culpa de nosotros los
consumidores, pero si el veneno es consumido también es porque alguien lo ha
puesto de manera cercana. Los conservadores artificiales, la riboflamina, las
altas cantidades de azúcares han contribuido a empeorar la pandemia de diabetes
existente en el país.
A todo lo anterior habrá que
sumar que la empresa Bimbo ha tenido pasajes muy oscuros en la libertad de
expresión del país, gracias a su participación en la asociación “A favor de lo
mejor” (háganme el favor), la cual realizó, entre otras joyas, un sabotaje al
extinto canal 40 por realizar una serie de reportajes en los que se denunciaban
los horrores sexuales cometidos por Marcial Maciel en contra de menores de edad.
Defender a los criminales retirando el apoyo de sus publicidad de un canal es,
cuando menos, ser cómplices de ese monstruo. No soy quien para juzgar a Servitje,
pero desde luego sí puedo expresar mi inconformidad con su ensalzamiento.
Repito, es quizá porque pertenecemos a principios morales distintos. Me
gustaría que ardiera en el infierno, a no ser porque no creo que el infierno
exista.
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