sábado, 28 de enero de 2017

Sangre

Supongo. Y hay que recalcar varias veces lo anterior, que la violencia en nuestra especie surge como un evento necesario. Al principio nuestro ancestros no requerían matar a otros seres vivos para alimentarse, pero al menos necesitaban de actos violentos para defenderse. Otras especies los perseguían y cuando huir no era una opción la violencia era necesaria.
Luego, hubo necesidad de aplicar la violencia de otra manera pero también para sobrevivir. Cuando un asteroide golpeó nuestro planeta,buena parte de la flora y la fauna desapareció, había que conseguir los nutrientes necesarios para poder seguir viviendo y si no había frutos tenían que comer otra cosa. Desde luego en un inicio optaron por la carroña, comer desesperadamente cuerpos de animales muertos que también se acabarían. Así, nuestra especie aprendió a matar para comer.
Había que establecer maneras, métodos para poder cazar animales de una manera más eficaz. Se organizaron y lograron realizar trampas ingeniosas para engañar a los mamuts que les servirían como alimento. Imagino perfectamente el espectáculos de seres brincando, aporreando, chillando, acuchillando a la enorme bestia en un festín frenético de sangre.
Ante la necesidad de acumular alimento, de asegurar que lo que hacemos sea perdurable, la violencia se constituyó en una manera de defender lo propio, y luego de forzar al más débil a aplicar su fuerza de trabajo para que el más fuerte lo aprovechara (sí, así imagino la cuna del capitalismo). La violencia se volvió un sistema económico, y requería todo un entramado de cultural que la sustentara. Al principio al interior de una comunidad, después contra otros pueblos. La guerra se volvió en el pretexto para defender lo propio, para convencer a los demás de que la violencia es necesaria.
Huelga decir que esto se ha convertido en una industria multifacética: además de la industria de la guerra, la violencia se convirtió en deporte, en entretenimiento, en juego, en arte. Y es aquí donde quiero detenerme.
Yo no soy particularmente fan de la violencia, no me considero una persona “gore”, pero sí disfruto en muchos sentidos de la violencia que, brutal y todo, no puedo evitar observar. Me gusta ver el box, la lucha libre, las artes marciales mixtas, el fútbol americano y me parecen que promueven el conocimiento y desarrollo del,cuerpo humano. Me gustan las peliculas de balazos y superhéroes, las disfruto tremendamente hasta hacerme sudar las manos. Y desde luego los comics.
En este ámbito valoro mucho lo que hace Frank Miller, un guionista de comics que también ha incurrido en el cine. Su desarrollo de los personajes y las historias siempre implican mucha sangre. Me excité cuando la pantalla se manchó de sangre en casi cada escena de “300”, cuando Leónidas defendió el mundo occidental ante el poderío persa. Me impresioné con el meticuloso uso de la crueldad en los personajes perfectamente delineados de “Sin city”, donde hasta la sangre amarilla de un villano espantoso corría intensamente en un fondo blanquinegro. Pero sobre todo me exaltó ver a un Batman viejo, ofreciendo su última batalla para emerger como un símbolo de que la barbarie no podía adueñarse del mundo, cuando a partir de la violencia logró demostrar que podemos cambiar las cosas, defenderlas.
Ayer cumplió años Frank Miller, y les quería hablar de él, les quería contar que además de entretenerme, me mueve esa cosa que no sé cómo se llama pero que me intriga y me mueve, creo que eso es una cualidad del arte. Sí, me vuelve morboso, pero ni modo, así soy.

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