Como sucede frecuentemente, la vida rinde homenajes inciertos. El 21 de enero conmemoramos la muerte de George Orwell, uno de los escritores que mejor retrata cómo la especie humana se traiciona a sí misma incesantemente: en sus dos obras más conocidas ("Rebelión en la granja" y "1984") Orwell nos muestra cómo la política, y el fomento de valores que son leales a un ideal, implican la herramienta más útil para someter y esclavizar a quienes somos adoctrinados (no, no me deslindo). En la granja se lleva a cabo una rebelión que intenta que el fruto del trabajo animal sea compartido por todas las bestias granjeriles, sin embargo los cerdos logran convencer a los demás que esa igualdad es muy conveniente, pero no para todos "todos los animales somos iguales, pero unos somos más iguales que otros" reza la vieja frase escrita en la pared. Y ... bueno, sabemos que los cerdos siguen reinando en nuestro rancho electrónico y es un tanto ocioso abundar sobre este tema.
Sin embargo es uno de los rasgos mejor logrados de "1984" que me interesa resaltar: para convenir a la patria, el Gran Hermano define qué significan ciertas palabras dependiendo de las alianzas o los enemigos que el país tenga, a eso se le llama neolengua y para cristalizarse se necesita de un doblepensar. Es decir, que los ciudadanos seamos capaces de entender un concepto de dos maneras radicalmente distintas para poder administrar la más adecuada en cada situación.
Hace poco, la universidad de Oxford nombró como vocablo del año a la postverdad. En la era de lo post, la verdad no podría ser la excepción. Este concepto se refiere a que la verdad no depende de que los hechos enunciados sean o no verídicos, verificables pues, sino a que los mismos dependen de la percepción emocional de quien o mejor dicho quienes reciben dicha verdad.
Los ejemplos abundan: si un pénalty es señalado lo más probable es que haya gente que diga que fue bien marcados y otros que se quejen, si tu candidato no ganó la elección es probable que tengas como prueba irrefutable la "sensación" de que te hicieron fraude, si te cacharon en la movida el otro es injusto, si eres un cerdo que hace declaraciones estúpidas la gente lo malinterpreta todo. Es peor que el doble pensar, al menos aquel dependia de la voluntad de un grupo político que engañaba, esto es peor, es la reacción irracional de varios grupos de personas que exigen que su postura, creencia, o percepción sea tomada como verdad. Todos quieren tener la verdad y quizá la tienen, porque es tan poca la verdad que se ha vuelto inexistente. Los grandes relatos se han acabado, ahora solo queda la reconstrucción de los egos, sin realidad a la cual recurrir. La posmodernidad, la postciencia, la posverdad, son productos de nuestros solipsismos, de nuestros vacíos, de nuestro desmedido amor a nuestro ego. Espero que algún día comprendamos que el otro también es la clave, porque si no, post no.
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