miércoles, 18 de enero de 2017

El muro, el menor de los problemas

Apeiron Romero            
18 de enero de 2017
-Ahora sí ya nos estamos agringando (dijo el Doc.)
-Pero nomás en las mañas (respondí yo)
No tan en el fondo hacíamos referencia a un suceso que de alguna manera marcó parte de nuestra generación (aunque yo soy algunos años más viejo que el Doc., supongo que a él le afectó de una manera muy similar). Me refiero a la Masacre ocurrida en una escuela de Columbine, una ciudad estadounidense en el Estado de Colorado. Un par de estudiantes (uno desarrolló una sociopatía y el otro padecía de depresión) entraron a su escuela preparatoria y empezaron a disparar contra los estudiantes y maestros, posteriormente se suicidaron. Los hechos son relatados por Gus Van San en la película “Elephant” y  muestra en ella los intersticios del evento.
Este hecho impactó a la sociedad en general. Cierto es que es un fenómeno que sucedió en un solo país, fue un hecho local, no más atroz a otros que suceden en todo el orbe, pero el hecho de que sucediera en el país más poderoso y “desarrollado” del mundo hizo que la información se propagara de una manera inusualmente veloz, en una época en que las tecnologías de la información y la comunicación no se encontraban tan avanzado con hoy en día. La noticia nos dejó anonadados, la pregunta nos la hacíamos todos: ¿por qué?
Las respuestas no se hicieron esperar, desde luego muchas de ellas no fueron producto de una reflexión profunda o crítica: Es que les gustaba la música de Marilyn Mansón, son producto de una sociedad vacía, se han perdido los valores, es culpa de los padres, es culpa del gobierno, es la falta de oportunidad, son los medios de comunicación que propagan la violencia como un modelo a seguir. Esas fueron parte de las explicaciones que nos dimos intentando asirnos de algún lugar para encontrar el sentido, consolación en la búsqueda del culpable.
Michael Moore dio una explicación más inmediata y cercana en su documental “Bowling for Columbine” los chicos tenían armas a su disposición, sin ellas la masacre simple y llanamente no hubiera sido posible. La revolución que implican la invención de las armas de fuego resulta determinante para historia, basta con pensar cómo serían las guerras, la administración de la autoridad, la criminalidad, sin estos objetos que permiten matar a otro ser humano de una manera rápida, eficaz, contundente. Del desarrollo de los mosquetes a las armas de asalto se han invertido mucha inteligencia, dinero, y literalmente vidas. Debe ser por tanto un gran negocio.
Si como se mencionó líneas más arriba Estados Unidos es una nación poderosa, es en muy buena parte gracias a la industria de la guerra. El desarrollo de armas más letales, vendidas a más gente, implica el apoyo abierto a unos de los bandos a los cuales se le venderán las armas, o la invasión a países que estén cometiendo “atrocidades” y cuyos gobiernos merezcan ser destituidos, o el apoyo encubierto a una guerrilla, o la creación de organizaciones internacionales en el marco de las cuales se puedan desarrollar armas, venderlas, o uitilizarlas para establecer control militar. O ¿por qué no? Venderlas a los grupos delincuenciales a los cuales se finge combatir.
Un ejemplo de ellos fue el operativo “Rápido y Furioso” el cual pretendió vender de manera “encubierta” armas de alto poder a grupos delincuenciales mexicanos que azotan ambos lados de la frontera entre los dos países. La supuesta idea era rastrear las armas vendidas para encontrar a dichos grupos de criminales… pero falló, las armas entraron efectivamente en México pero no solo se han encontrado luego de que han servido para cometer los asesinatos en nuestro país luego de la declaración de guerra (literalmente) que realizó el ex presidente Felipe Calderón.
La presencia de armas en Estados Unidos es un asunto regular, está en sus principios legales: Ellos tienen el derecho de poseer un arma para defender su casa y su familia (no sea que algún rey de Inglaterra se le ocurra recuperar sus antiguas propiedades ¿verdad?). Como lo muestra Moore, puede suceder que cuando abres una cuenta de banco te regalen un arma, así de sencillos es obtener una. Pero ¿En México? Por qué en México, donde es ilegal portar un arma sin un permiso muy exclusivo que otorga el ejército bajo ciertas circunstancias, es posible tener un arma que permita a un niño de doce años entrar a su escuela y disparar contra tres compañeros, contra una maestra y luego suicidarse. Evidentemente me refiero a los sucesos acaecidos hoy en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León en el “Colegio Americano”.
¿De dónde obtenemos las armas en este país? Podemos suponer que lo de Monterrey fue provocado por el internet, por jugar GTA, por la violencia en la televisión, por la falta de valores, por el narco, por no apegarnos a la religión (que muchas veces provoca violencia), porque ¿dónde chingaos están los padres?, pero como dije antes el hecho es que el niño tenía un arma. Habrá que ver cómo la consiguió.

Puesto de esta manera (entre muchas otras) Estados Unidos es en buena parte responsable de la violencia del país. Desde luego que no es el único, la corrupción, la falta de oportunidades, la fascinación que tenemos por hacer las cosas de manera incorrecta es otra de las manos asesinas que detonaron esa arma. Pero también es cierto que George W. Bush y El alabado premio Nobel de la paz Barack  Obama sabían, permitieron y consintieron el operativo “Rápido y Furioso” (o a lo mucho administraron su desastre). Sé perfectamente que en esta situación un muro sólo sería un espejismo, un símbolo de lo que no se permite pasar de un lado al otro, pero si el muro que propone Trump evitara efectivamente el paso de armas de EUA a México habría que replanteárnoslo. El muro sería el menor de los problemas.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario