martes, 24 de enero de 2017

Ciberhuellas

Apeiron Romero
24 de enero de 2017
“No haremos obra perdurable.
No tenemos de la mosca la voluntad tenaz.”
Renato Leduc.

Dicen que antes de morir Pancho Villa pidió a alguna de las personas que fueron a ayudarlo que inventara algo, que dijera que al final dijo algo bello, inteligente, que no lo dejara morir así. Y es que aquello que vamos dejando atrás de nosotros nos define, somos la historia de lo que hicimos, de lo que dijimos, y hasta de lo que aparentamos. Ya sea que optemos por la autenticidad y lo hagamos por hacer valer nuestro ínfimo tiempo de vida, o porque en el camino de olvidarnos de nuestra inminente muerte queramos que se nos recuerde también por nuestras frivolidades, en cualquier caso llega un momento en que te pones a revisar tu vida y te preocupa. Aunque todo se lo ha de llevar el carajo, las huellas que dejamos en el camino de alguna u otra manera se quedarán por algún tiempo ahí, hablando por nosotros.
Aquiles tomó la decisión de morir en una enorme guerra, eligió ser un héroe y ser recordado por su valentía, destreza y fiereza.  A otros como Oscar Wilde no les importan tanto el futuro de su recuerdo, él estaba tan ocupado viviendo intensamente su vida y dilapidándola entre jóvenes padrotes (bueno en realidad sólo sé de uno) y al final de cuentas lo que hizo en el transcurso de su existencia fue tan  vehemente y frívolo que aún lo seguimos recordando.
Muchos de los esfuerzos que hacemos están encaminados a hacer de nuestra vida “algo”, queremos ser “alguien en la vida”, lo anterior también implica preocuparnos por cómo van a trascender aquellas cosas que no nos gustan de nosotros: Hitler ha pasado a la historia pero ¿le encantará que lo recuerden como un chaparro? Juana de Arco fue una heroína, pero muchos sólo la consideran una esquizofrénica que creía hablar con Dios. Stalin Salvó a buena parte del mundo occidental, pero sólo lo recordamos por sus atroces crímenes. Jorge Muñiz … bueno él no me parece buen cantante pero igual todos lo recordamos por equivocarse al cantar el himno nacional.
Muchas cosas buenas adquieren importancia en el balance final de nuestras vidas pero, es cierto también, que muchas torpezas que cometemos tienen un descomunal peso. En la Película “Batman. The dark knight rises” Gatúbela busca obtener un software que le permita borrar toda su historia de la red, es como si la resetearan, como tener todo el futuro para rehacer lo que estuvo mal hecho (como si yo borrara toda esta página y empezara de nuevo pues). Esa idea es muy interesante ¿quién no tiene en su pasado algo que le gustaría borrar? En el caso más optimista podríamos decir que de esos errores se aprende, pero qué tal si volviéramos a empezar con el conocimiento aprendido y sin tener que cargar con el pasado.
Pongámoslo así: Yo tengo apeirofobia. Me perturba lo que hay en el espacio infinito, me inquieta, me da vértigo. La sola concepción de lo que hay allá afuera me aterroriza. Pero hay algo que también me inquieta, ¿dónde va a ir a parar la cantidad de información que he puesto en internet? Digo, a quién le importa lo que yo dije en Twitter, la foto que yo subí a Facebook o Instagram. En realidad a nadie, y eso me preocupa más.

Cada que Facebook me recuerda las burradas que comenté en el pasado me pregunto ¿cuántos más le dan ese poder de información? ¿Qué se hace con ella?  A dónde irán a parar las palabras, los sentimientos, los emoticones y lo que ellos expresaron en su momento, aquello que creí y que luego renegué, la huella que estoy dejando dónde irá a parar, el correo fabricando el amor que después me abrazó y luego me golpeó, ¿se perderá como grano de arena del desierto del internet? Eso también me inquieta, el infinito interno de la red me da vértigo. Digo, no cambiará nada saber que si lo sólido se desvanece en el aire lo no sólido se desvanece en ¿la nada? Por eso también reinicié filosofema, para verme devenir, para dejar huella cibernética, para hacer lo que quiero ser, para creer que hay alguien leyendo. Toc, toc, ¿estás ahí?

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