lunes, 30 de enero de 2017

Americanos

Apeiron Romero
30 de enero de 2017

A mí me gusta la chela, y debido a la región que me tocó vivir pues bebo la que se vende más en el centro. La “Corona” o la “Victoria”. Y aunque no me desagradan las demás, pues la costumbre es la costumbre, aunque cuando ando padeciendo esa sed peligrosa de la que destruye hogares, ahí si me tomo hasta unas “Red Dog”.
Pero seamos sinceros, yo no le creo mucho a las publicidades de la chela, no siempre pues, eso de que la victoria es nuestra pues no es como tan cierto, o ¿a quién se refieren con nuestra?, a ellos supongo porque a nosotros lo que nos quedan son los bolsillos vacíos luego de comprar las caguas que cada vez están más caras. Además de que, por obras de la globalización, esa empresa que era mexicana, aunque de dueños españoles, ahora resulta que es holandesa o algo por el estilo, así que nuestra… nuestra no es.
Hace poco lanzaron una comercial en el que nos exaltaban el valor de lo americano, en franca alusión al slogan de “volver a hacer grande a América” que el ahora presidente de los Estados Unidos utilizó en su campaña política y ahora en su administración. América no es Estados Unidos, América es todo un continente complejo y multicultural, eso más o menos es lo que dice el comercial.
Pero detengámonos un momentito… Yo entiendo lo que se quiere decir, que América no debería ser un concepto que se limite a un país por más que sea el dominante globalmente hablando. Es un intento de defender nuestra identidad ante ellos que nos vuelven extraños, que nos aíslan, que nos discriminan. Nosotros también somos americanos y lo somos más porque somos muchos. Así que tomemos nuestro lugar como hijos de esta tierra.
Sin embargo yo a veces no estoy tan convencido de querer ser americano.  Hace tiempo me vino como una revelación el trabajo de Edmundo O’Gorman “La invención de América”. En él O’Gorman nos dice que en realidad América no es un continente que estaba ahí y se descubrió, sino que es un invento generado por aquellos que querían explicarse el evento sucedido cuando Europa se encontró con el continente. Ya después yo pongo de mi cosecha.
América es el lugar en donde los europeos quisieron iniciar una nueva vida, los americanos son los que quieren encontrar y rehacer lo que en Europa ya no les era permitido, iniciaron un proyecto nuevo donde ellos eran los que tomarían la batuta. ¿a quién le importan los pueblos originarios que ya estaban aquí? América es algo nuevo, es un borrón y cuenta nueva, pero siguen siendo los europeos los que dictan las normas. América es la herencia de lo poquito que nos dejan los transterrados y los criollos a los mestizos, y en mucho menos medida a los indígenas. Y no es que genere un complejo de pluma, sé muy bien que no soy miembro de los pueblos originarios de este lado del charco, pero eso no implica que no reconozca que hay en mi entorno cultural un sentimiento de arrebato, de humillación, nos quitaron o mejor dicho nos dieron algo con lo que hay que vivir, estamos colonizados, o esa sensación existe culturalmente, hay un dejo de amargura, una comparación constante entre nosotros y esos que sí supieron apropiarse del sueño de lo que es américa.
Desde  luego que comparto mucho más con gente del continente situada al sur de México, pero tampoco quiero llamarnos “latinoamericanos”, eso es estar repitiendo el mismo patrón, no fuimos anglos sino latinos, ¡vaya diferencia!  Pues yo no me veo tan similar a los quebecuas que por hablar francés también son latinos. Comparto filias y fobias con algunos guatemaltecos, rumbas con los colombianos y los venezolanos, me ataruga igual el futbol que a los brasileños (igual que a otros me cae en la punta del hígado que un argentino me pregunte ¿y vos cuantas copas tenés?) me encanta la literatura de muchos que tenemos ese tipo de cosas en común. Pero me pasa igual que con otros seres humanos del mundo, no tiene nada que ver con eso que llaman America.
Pa’ acabarla de amolar “América” es el nombre del equipo más odiado del país. No me malinterpreten, soy mexicano, me tocó vivir aquí y me gustan ciertas cosas, muchas, otras desde luego las odio. Pero por mí que se queden con el mote, no quiero ser americano, se los regalo, al final de cuentas lo que parece hacernos iguales es que todos tenemos esqueleto.

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