jueves, 8 de julio de 2010

¿Y la chela qué?

¿Quihubole? Me gustaría contarles lo fascinante que fueron mis vacaciones, lo hermoso que fue ver el mar, la playa, las chicas, los espectáculos y todas esas suculencias que sólo puedo disfrutar en periodo vacacional… pero la verdad de las cosas es que casi no Salí de mi habitación, que cuando os antros estaban bien preferí refugiarme en casita y… descansar, simplemente descansar (es curioso que mientras más viejo me vuelvo menos cosas quiero hacer en vacaciones).
Sin embargo si decidí salir un poco e ir a ver una tocada de rock, la buena música me relaja o me prende y esa es una buena forma de vacacionar, además, el evento era patrocinado por una marca de cerveza lo que garantizaría el abasto del precioso líquido. Y por si fuera poco la encargada de cerrar el enorme toquin era ni más ni menos que Jaguares.
Me encantaría decirles que Saúl Hernández parecía un Héroe mítico armado con su poderosa guitarra en los brazos. Pero desgraciadamente no es así, el sonido del lugar era pésimo y eso ayudó a notar lo desgastada voz del ex vocalista de Caifanes, una voz que en mi adolescencia estremeció a toda una generación hipnotizada por los agudos que podía alcanzar. Su apariencia denotaba la terrible pelea que todos luchamos y perdemos contra el padre tiempo.
Por si fuera poco la chela se acabó, lo que provocó un natural motín contra aquellos que publican chela y venden agua. No justifico el incidente, robar es robar, pero es absurdo que se termine la chela en un evento patrocinado por la misma. (sin contar que la seca que traíamos era mucha porque no habíamos bebido nada. ¿Qué sigue? Un restaurant que no venda comida, una biblioteca sin libros, más sexo sin amor. No, yo aun sigo preguntándome ¿y la chela qué?

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