Advertencia: este filosofema, como la mayoría de los que he escrito, hacen uso del sentido del humor, mismo que quizá irremediablemente parezca ofensivo, trivial, o irresponsable. Sin embargo no es mi intención hacer burla de nadie, menos en particular de la tragedia que ronda a las víctimas de este nuevo virus que corre el riesgo (a pesar de ser proveniente de una América más norteña y primermundista) de ser conocido como “el virus mexicano”. Un sentido abrazo y mis premeditadas disculpas para aquellos que han sufrido de esta influenza por si se sienten ofendidos.
Por si fuera poco.
Desde luego que estoy paranoico, pero no me mal interpreten, no es algo que haya empezado con la epidemia de influenza porcina, yo siempre he sido paranoico, salgo del cine y me imagino que los policías del centro comercial me van a empezar a golpear sin motivo alguno. Cada que veo la cara de las señoras que viven por mi casa creo que me van a acusar de impúdico y se me van a lanzar con cucharotas porque se me olvidó subir el cierre de mi pantalón (cosa que sucede frecuentemente.
Pero ahora es mucho peor, tengo miedo, miedo de que Dios me haya castigado por lo mal que me he portado, y ahora él me deje sin uno te los placeres más importantes que tengo: tocar a los otros. Yo soy re táctil, y ahora no puedo saludar a nadie de beso, ni abrazar, es más ni siquiera tocar de las manos a nadie. Yo que siempre me pongo del lado de la calle que hay más gente por tener un roce furtivo. Sólo espero que todo sea producto de imaginación y pueda volver a tocar. Ahhh y que Dios no sea un producto de mi esquizofrenia paranoide. O que si existe al menos Dios si quiera tocarme.
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