jueves, 8 de julio de 2010

Patito Gacho

Recuerdo que cuando era pequeño ( ya cada que digo eso un ensordecedor aullido se escucha porque, como quién dice “ya ha aullado el coyote”) había una promoción de los libros conocidos como pop up, aquellos que al abrirlos salían imágenes recortadas que frecuentemente tenían movimiento y que además de contarnos la historia nos sorprendía con su técnica de papel cortado.
Uno de esos pop up contaba la historia de una equivocación ovípara: Resulta ser que de una mamá pata había empollado una cierta cantidad de huevos, de ellos salieron unos lindos patitos que eran el orgullo de mamá pata quien engreída enseñaba a nadar a sus patitos de cuerpos pequeños y cuellos cortos… a todos menos a uno que nadaba más torpemente que los demás debido a que su enorme cuello lo hacía dar tumbos extraños. La mamá veía con recelo al patito, lo rechazaba y con ello mostraba a los demás patitos a hacerlo también. La historia termina cuando el patito del cuellote se da cuenta que en realidad es un cisne, y al toparse con unos de los suyos se integra y vive feliz por siempre.
La historia es bonita pero me parece terrible la discriminación de los patos y el mensaje de tú eres lo que eres y nunca podrás ser algo distinto porque, me parece, promueve los pensamientos de incapacidad de superación social. Pero me parece peor que ahora la historia del patito feo sirva de base para un montón de estereotipos que sólo buscan que la gente se limite a un mercado: Ser Divina o ser Popular se limita a lo que van a comprar las niñas y adolescente4s actuales. No hay salida, no importa lo que seas, sólo importa lo que consumes… ¡asco!

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