Recuerdo que cuando era niño me tocó ver una serie de televisión cómica llamada “Cachun - cachun ra-ra”, en un capítulo en particular “los cachunes (un grupo de preparatorianos) se enfrentaban a unos “rufianes “ con cara y actitud de malos, que a los cuales les preguntaban quienes eran, a lo que ellos respondieron “botellita de jerez”. el nudo temático del capítulo era que los cachunes se defendieron ante el albur que los rufianes empezaron, develando luego que eran unos rockeros cuyo grupo se llamaba así : Botellita de jerez. En dicho capítulo los rockeros hablaron de su propuesta musical llamada “Guacarrock”, una mezcla entre la música popular y la música rock, guaracha y heavy, sones y rock & roll, etc.
Lo que yo no entendía era cómo un grupo tan … alternativo, por llamarlo de alguna manera, salía en un programa tan popular y fresa como ese, pero luego supe que Fernando, protagonista de la serie, y Sergio, vocal y guitarra del grupo eran hermanos. Pero nunca imaginé que esta doble postura no era la única que entrañaba este entrañable grupo musical. Botellita es un grupo nacido en los años ochenta, en esta etapa del rock mexicano las cosas no eran fáciles. Luego de los acontecimiento del “Festival de Rock y ruedas de Avándaro” el rock fue proscritos de muchos espacios públicos, el rock era sinónimo de delincuencia y malsana inconformidad social. Los rockeros eran gente dañina que se mantenía al margen del bienestar común. Este tipo de marginación, exclusión y estereotipo provocaron que el rock fuera condenado, o probablemente bendecido, a espacios cerrados como bodegas y salones semi abandonados en los que audaces promotores amantes de la música rock efectuaban conciertos que desde antes eran llamados “tocadas”. A estos lugares se les dio el nombre popular de “hoyo funky”.
El hoyo funky era un espacio de expresión donde no todos salían bien librados, si a la “banda” no les latía lo que tocabas o les parecías “fresa” te bajaban por la nada agradable fuerza de los golpes de botellas , sillas o los muy populares madrazos. El hoyo funky era un estilo de vida, era un espacio de convivencia y conbebencia . Era lo que los angloparlantes llamarían “underground”.
De ahí sale Botellita de Jerez. Hartos de la imitación de las corrientes extranjeras, pero sin olvidar que esas corrientes musicales también eran su influencia y no podía ser negada. Botellita hace una mezcla muy particular como lo era el Guacamole, de ahí el nombre de guacarrock.
Pero el desarrollo de Botellita era contrastante, al ser aceptados poco a poco el hoyo funky se perdió, las cámaras de televisión suplían a los focos de cien watts. Y en el afán de ser populares le entraron a la cumbia como la de “la abuelita de bat-man“, o las baladas como la de “niña de mis ojos”. aparecieron en novelas películas junto a estrellas de la música pop y la salida de Arau no ayudó.
Pero lameos de criticarlos es mejor reivindicarlos. Porque ellos nunca negaron su propuesta popular, es más, populachera. Botellita es aquello que como dice el dicho que les da nombre “todo lo que me digas será al revés” ellos fueron a contracorriente. Fueron rockeros cuando la onda era ser pop. Fueron populacheros cuando el rock fue de propiedad de los medios masivos, fueron trovadores cuando nadie lo esperaba, fueron alternativos en el sentido de lo que está del otro lado.
Hay que revalorar al Cucurrucucu, al Mastuerzo, al Huyhuyhuy, es decir: a Arau a Barrios y a Vega. Los formadores de una propuesta identitaria como el guacarrock. A gente dispuesta a no negar lo que son. Alos que le cantan a la Malinche por traidora, a la morena por buenota y al santo por chido. A lo popular por aquel viejo silogismo que proponen el “el guacarrock de la Malinche” - si lo mexicano es naco, y lo mexicano es chido, entonces verdad de Dios, todo lo naco es chido.
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