Cuenta un chiste bastante popular que pepito descubrió porque la gente dice que Cristo se sacrificó por nosotros… para tener un pretexto de vacacionar en medio de las clases.
Y la verdad es que el sentido profundo de la “Semana Santa” se ha perdido con el tiempo, lo importante es un periodo vacacional y no el momento de retiro espiritual… malo, malo, ya no hay moral. Bueno esto digo yo siendo severo con esas personas que dedican su tiempo libre a la vagancia, la fiesta la diversión y la lascivia, esos que… son como yo.
Lo que pasa es que la conciencia me llamó la atención sobre el hecho de que me he apartado de ciertos supuestos que en efecto son benéficos: Reflexionar sobre lo que hacemos y sobre cómo lo hacemos es una de las herencias más importantes que Jesús de Nazaret legó a la humanidad. Cierto, la pasión y todas la narraciones que surgen alrededor de ellas son muy importantes, pero lo que ha dicho, las enseñanzas. Las palabras del maestro son un motivo importantísimo de reflexión. Por eso mismo no puedo ser hipócrita conmigo, y voy a aceptar que soy un parrandero. ¿Qué le vamos a hacer? Así soy, sin embargo nadie ha dicho que la reflexión y la parranda estén peleadas a muerte, así que… hagamos reflexión en la parranda.
Y desde luego lo primero que pasa por tu cabeza y por la vista cuando sales a la calle son la innumerable cantidad de turistas que presumen su buena pierna en la muy temprana primavera. Chicas de todos tamaños, colores y, espero comprobarlo en algún momento, sabores pasan por la calle conduciéndonos a la plena reflexión: Recordemos que uno de los momentos más intensos en la historia de la Judea en la que vivió Cristo es la ejecución de Juan “El Bautista”, un profeta emparentado con Jesús que fue hecho preso. El motivo fue el siguiente: El Bautista había hablado en contra de las voluptuosas costumbres y descaro de los gobernadores enviados por el imperio, y sobre todo del Rey Herodes Antipas, quien había hecho morir a su hermano para quedarse con su esposa y el trono. A estas dos cosas reacciona Herodes encarcelando al profeta evitando, por una parte, la represión romana y por otra un levantamiento de los seguidores de Juan, por esto último tampoco podría matar al Bautista, era un profeta y en cierto sentido un líder político.
Pero las mujeres son implacables, y su venganza es terrible. Herodías, mujer de Herodes Antipas y viuda de su hermanastro Herodes Filipo, sentía un rencor terrible. Se las ingenió para convencer a su esposo de matar a Juan quien había tachado de Ramera a Herodías, así que hizo que su hija Salomé Bailara la danza de los siete velos haciendo que Antipas escurriera lascivia por los poros. Al ver a su hijastra bailar tan cadenciosamente Herodes se debilitó, bufando como toro en celo al terminar de ver el baile Herodes se comprometió dar a Salomé lo que ella quisiera. Ella, aconsejada por su madre, pidió la cabeza del Bautista en una charola de plata, Como Herodes lo había jurado, tuvo que cumplirlo.
Alguno de ustedes podrían pensar que la reflexión es no confiar en las mujeres, pero…no, lo que reflexioné es que los hombres somos cosas débiles, sobre todo cuando las ganas nos consumen, el problema es ver a las personas sólo con ganas. Digo, aunque parezca polémico Jesús pudo haber visto a María de Magdala como lo que fue, una prostituta. Pero prefirió no hacerlo, y vio a las prostitutas como mujeres, a los pecadores como hombres, como seres que les faltan cosas y que a veces las buscan en los lugares menos indicados, pero que se necesitan mutuamente para completarse, no sólo por dejarse llevar, cosa que no es mala siempre y cuando no te estrelles contra el piso, pero sólo dejarse llevar es estar medio incompleto.
Hasta aquí paré la reflexión religiosa, ahora va la vacacional. Cierto, no quiero ser un palurdo como Herodes y que me hagan como se les pega la gana, pero también es verdad que para estar completo hay que buscar a una mujer. Para ello me equivocaré en el camino y tendré que buscar lo que necesito en otra mujer, prueba y error creo que se llama, por eso empezaré a buscar en esas turistas de buena pierna de las que les hablaba. Nos vemos voy a buscar a mi Salomé… perdón, a Mi media naranja.
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