El pudor es un traidor. Hace que enterremos y satanicemos en lo profundo de nuestras conciencias actitudes naturales. Si fuésemos sensatos andaríamos por ahí con una piel colgando del cuerpo y un garrote cazando mujeres en la calle.
Sí, deberíamos entender que a final de cuentas la racionalidad intenta callar eso que a veces es más sabio que las pretensiones de urbanidad. Pongamos por ejemplo el mito de los sátiros o panes. Pequeños seres humanos de la cintura hacia arriba, y cabras de la cintura hacia abajo. No por nada la parte que se representa como natural en ellos es la sexual, si los genitales hablaran lo harían con gruñidos, no con esa falsa cortesía que nos lleva a regalar chocolatitos y florecitas, a invitar cafés o comidas, a llevar serenatas. Todo ello es muestra de nuestra incapacidad de disfrazar lo que queremos. Veamos: El chocolate provoca la sensación de enamoramiento, las flores son órganos sexuales de algunas plantas, el café tiene una relación psicológica con la sexualidad, y la comida fue una forma primigenia con la que el hombre de la caverna forzaba a la mujer tener sexo (¿quieres comer? dame cariñito. Diría el hombre de neandertal), y la música era la manera en que los sátiros mostraban su sensibilidad para atraer ninfas.
Perdón por el exabrupto, quizá mi orfandad sexual sea demasiada, quizá ahora me paso de sabio, pero lo cierto es que soy un sátiro en busca de ninfa. Interesadas favor de comunicarse a:
apeironromero@gmail.com
JAJAJJA bueno me parecio algo gracioso la verdad, en el fondo me considero ninfa me encanta los arboles y creo que tienes razon con la musica pues despierta un furor de placer desmedido en ellas, sin embargo como toda nifa aun conservo mi pureza, además entre otras caracteristicas las ninfas tiene el don de curar, pero son super desconfiadas por eso casi nunca se dejan ver.
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