martes, 19 de enero de 2010

Otras caricaturas que también me hacen llorar

Llegó diciembre, y con él la ya tan conocida nostalgia propia de reuniones familiares que certifican, entre otras cosas, que hemos dado juntos otra vuelta alrededor del sol. La nostalgia nace en ocasiones precisamente ante la caída en cuenta de que el tiempo sigue pasando, que un año juntos infiere otro año para nuestra vida. Caemos en cuenta que, como suponían los griegos, Cronos (el tiempo) es el más cruel, porque no perdona a nadie.
Pero para ellos hemos tomado nuestras previsiones, nosotros, lo que algunos llaman la generación equis, no permitimos que el tiempo se quede, preferimos que se nos escurra entre los dedos y nos hemos vuelto adolescentes o niños tardíos, somos adolescentes de cuarenta años, como ya habíamos dicho en otro filosofema, somos una generación con complejo de Peter Pan, de niños perdidos que nunca crecen.
Así pues nos adaptamos a los nuevos tiempos utilizando el pasado con aires renovados, ya no jugamos tanto (aunque aun lo hacemos) a los invasores del espacio o a Pacman, ahora tenemos el real life, o los innumerables juegos de las muchas consolas de video que existen en el mercado, del atari al x box, del nintendo al psp. Tenemos películas de dibujos animados, las cuales frecuentemente son pornográficas o eróticas. Somos especialistas en Comics, desde el Famoso Caso del sindicato siniestro, pasando por la muerte de Superman, hasta la guerra civil de marvel o las novelas gráficas como 300 o stardust, sin olvidar desde luego a Mafalda.
Sin embargo uno de los elementos que más nos ponen en contacto con nuestra niñez dándole frescura de mañana a la fruta de plástico son las caricaturas o cartoons, y no sólo esos pornográficos de los que hablaba, sino aquellos que veíamos desde que usábamos los mocos corriendo por nuestras narices. No sólo los clásicos que todos conocemos y nos acordamos, y que hasta nuestros hijos han re-conocido porque aun los pasan en canales públicos. No, no me refiero a los Picapiedra, ni a los Sonicos, ni Tom y Jerry, tampoco a la Pantera Rosa, ni al Pájaro Loco, o los thunder cats, o los amos del universo. Me refiero aquellos que parecen haber quedado en desuso o fuera de moda. Por eso para las generaciones de adultos nostálgicos del dibujo animado, y para los más jóvenes que nunca conocieron estás caris, ahí va tres series de las que me acuerdo. Por cierto, buscando información sobre algunas de ellas me di cuenta que la internet no es sólo esa gigantesca base de datos porno que suponía, sino también un stock de nostalgia inigualable.
1.- Ahí viene cascarrabias. Esta era una serie en la que una princesa hostigada por un perverso personaje y en compañía de un amigo, buscaba la llave de cristal para su reino mágico, dicha llave estaba oculta en la cueva de las orquídeas susurrantes. Un dragón con gripe vuelve a la serie francamente entrañable. Esta es sin lugar a duda una muestra de una historia fantástica en un género fantástico, es decir, re fantástica.
2.- La abeja Maya- una princesa y, por lo tanto, futura abeja reyna, pasa por infinidad de aventuras junto con su amigo, un abejorro medio torpe y medroso llamado Willy (en realidad ni me acuerdo de cómo se escribe el nombre).
3.- La señorita cometa. Si bien esta no es precisamente una serie de dibujos animados, si es una de las primeras series que utiliza la mezcla entre seres humanos “reales” y animaciones en pantalla. Esta nana galáctica fue, para muchos de nosotros uno de los primeros iconos sexuales, cuando todavía ni siquiera sabíamos lo que eso quería decir, casi al grado de Afrodita (aquel meca que salía en Mazinger z con forma de mujer y que lanzaba proyectiles que figuraban sus senos), sus aventuras giraban en torno a cuidar a dos traviesos niños con la ayuda de un pequeño dragón llamado chivigón.
Bueno esta fue una probadita de esas caricaturas que ya no veo, y que a veces me hacen llorar de nostalgia… o alegría.

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