Advertencia (oigan segunda semana consecutiva que pongo una de éstas):
El escrito siguiente trata algunas acepciones de la palabra huevo que podrían ser consideradas obscenas por algunas personas, y es probable que lo que se diga de esto sea tomado como “de mal gusto”. Antes de tomar un juicio precipitado y decidir mejor no leer la columna piense en esto:
1.- Las palabras, como ya se ha dicho muchas veces, no son malas. No podemos hacer un juicio moral con respecto a algo que no pude determinar su calidad ética por sí mismo. Las palabras no son malas, los malos son quienes las usan.
2.- Si el problema es la referencia a los testículos como “huevos”, piense ¿en realidad, son tan malos, tan obscenos, tan vulgares los testículos que tiene, o los que tomaron parte activa en su procreación? ¿En vez de mentar la madre de alguien, va a mentar los testículos o “huevos” de su progenitor?
Si después de esta reflexión prefiere no leer, tenga usted un buen día.
Disertación: Yo leo libros, sí no se sorprendan, a veces me gusta hacerlo, y uno de los que estoy leyendo más recientemente (aun no lo acabo) es “Disertación sobre las telarañas”, de el maestro Hugo Hiriart de quien recomiendo ampliamente su literatura. A pesar de llamarse el libro en singular (disertación), en el aparecer un buen número de reflexiones que giran en torno a varios temas. En uno de ellos Hiiriart reflexiona sobre el huevo en varios sentidos: el metafísico, el geométrico, el psicológico, etc. El que más llamó mi atención fue el aspecto semántico, al cual me dispongo a hacer ciertos apuntes con el permiso del autor.
En realidad la idea de esta palabra (la cual Hiriart llama onomatopéyica, no por su sonido, sino por su imagen, y la relación entre la redondez del huevo y la de la palabra y su antecesora “ovo”. Con lo cual, dicho sea de paso, estoy profundamente de acuerdo) como sinónimo de flojera o tozudez es difusa, ¿cómo una misma palabra puede describir estados tan distintos como el letargo o la fuerza al mismo tiempo?
Pues bien, los huevos tiene una forma similar a los testículos, de ahí la relación que los une a la anatomía humana, por lo menos en un género, de ahí que la persona que sea un huevón tiene unos huevos muy grandes, tanto es así que le pesan, le impiden levantarse de su lugar para ir a realizar las actividades que estaría obligado a hacer, mientras que por otro lado la palabra huevudo tiene la connotación de fortaleza. A pesar de que ambas remiten al tamaño de los testículos, en una es un impedimento para el movimiento, mientras que en otra es la admiración por el mismo hecho, ¿cómo es posible que cualquiera pueda superar el tamaño de los testículos y se pare a ejercer su fortaleza?, eso es un huevudo, el que se repone a la pesadez genital, el que a pesar de sí mismo tiene la fuerza de pararse del sofá.
Tener hueva es otra cosa, la hueva puede tener dos sentidos: el de no sólo tener un huevo pesado, sino varios, por lo cual la flojera es mayor, pero también está el sentido del cuidado del grupo de huevos, de los generadores de vida, “no voy a salir porque tengo hueva” es una expresión que muestra madurez, ¿cómo salir si como la gallina se protege la descendencia, la casta, si se están cuidando los huevos. Ella, la gallina, lo sabe mejor que nadie, el huevo ha sido su acompañante y su martirio, ella nació de un huevo, es su antecedente a pesar del viejo juego del huevo y la gallina, lo digo porque a pesar de lo que opine Aristóteles el huevo fue primero. Eso que nos hemos dado en llamar evolución se da a partir de un cambio genético, mismo que no se pude realizar en un ser ya parido o expulsado del cascarón. Pero sí en un ser en potencia que puede sufrir dichos cambios en forma de cigoto o huevo, así que por ejemplo la gallina no puede cambiar por un perro, pero un huevo que puede haber sido puesto por … un velociraptor por ejemplo, puede modificarse hasta llegar a ser una gallina (el velociraptor es pariente y antecedente de la gallina). De ahí la importancia de la vida, por eso decimos: ¡A huevo!, porque nos referimos a un sentido originario, a un sentido lógico, al sentido de la vida, nacida de los huevos en los ovíparos, o en los ovarios de las vivíparas.
Queda más, pero lo incubaremos para una mejor ocasión, hasta luego y gracias, espero que no les hay dado esto mucha hueva.
No hay comentarios:
Publicar un comentario