En español el vocablo inglés “Will” se traduce como voluntad, pero también es un verbo que auxilia para conjugar el tiempo futuro, en realidad yo no sé el sentido original de la palabra ni qué relación se presenta entre estás dos acepciones, pero esto no me ha impedido en ningún momento suponer, no lo ha hecho antes y no lo hará ahora, así que… supongamos.
Supongo que “will” como voluntad y “will” como futuro tienen en común la idea de futuro, es decir lo que se va a hacer y por tanto es más que una realidad un deseo, el futuro es una posibilidad, un supuesto que depende de las circunstancias, que no depende solamente de la persona que expresa o posee esas ganas de lo que quiere que pase. Eso es lo mismo que expresa la voluntad. La voluntad es un deseo, son ganas de hacer las cosas, voluntad es una intención que puede ser realizada, pero que nada asegura que sea llevado acabo.
Así, “last will” se refriera la última voluntad, es decir el deseo, las ganas de que pase algo cuando se termine esto que llamamos vida, esto que se acaba mientras escribo, que se acaba mientras leo lo que escribo, eso que se acabará después de que exprese lo que quiero que pase cuando el que se acabe sea yo. Por eso prefiero no utilizar testamento, no en esta ocasión, testar significa ser capaz de atestiguar, de probar las cosas, y eso no es lo que quiero decir, no me interesa atestiguar que pienso, que siento, no pienso poner aprueba algo que es más que evidente, que me estoy muriendo.
No quiero por el momento hacer un testamento, no me interesa dejar algo que no tengo a alguien que no sé si exista, no quiero dejar la petición de lo que se haga conmigo luego de mi muerte, me interesa más expresar lo que deseo, de lo que tengo ganas. Tampoco me interesa dejar lo que en la tercera acepción de la palabra testamento describe la Real Academia Española: “Obra en que un autor, en el último período de su actividad, deja expresados los puntos de vista fundamentales de su pensamiento o las principales características de su arte, en forma que él o la posteridad consideran definitiva.” Principalmente porque creo que mi pobre obra no la considero “de autor” si no de pobre “escribidor”, pero también porque como ya die no sé si esta es la última etapa de mi vida, porque siempre es la última etapa dela vida, además porque creo que no tengo puntos fundamentales en mi pensamiento, soy humano y esos puntos cambian conforme cambio yo, es más, si son fundamentales no cambiarán a lo largo de mi vida y por tanto siempre son los mismos, y por último, siendo sinceros, lo que diga la posteridad la verdad me vale.
Sí quiero decir algo, y sé que otros lo han hecho antes que yo en muchos sentidos similares, Efraín Huerta y Silvio Rodríguez son ejemplo de ello. Pero yo no dejo un testamento, dejo la voluntad, no eso que Schopenhauer describe como la fuerza vital que se encuentra en el fondo de todo. Sino como un simple deseo de lo que quiero que pase cuando ya no lo pueda ver.
En primer lugar no quiero que vaya alguien que no desee estar ahí, pero tampoco voy a negarles su derecho a estar presentes por el que dirán, tampoco quiero que hagan fiesta si no quieren, tampoco espero que lloren inconsolables, hagan lo que quieran, vean tele, fumen, bailen, recen, total, a final de cuentas un velorio no solo es una burla como supondría Sabines, es la oportunidad de recordar u olvidar alguien como mejor se les parezca.
No quiero música, y no es por solemnidad, es porque me encanta el silencio, quiero que mi marcha fúnebre sea un concierto de incómodos silencios, de espacios de estar consigo mismo, pueden escuchar la música, esos aparatitos individuales para escucharla son maravillosos, ¿no?
Y como el hijo desobediente quiero que me entierren en tierra bruta, donde nazca el césped, donde pueda crecer un árbol, a fin de cuentas lo único que de verdad dejare es mi cuerpo como abono, quiero dar vida luego de la muerte, por eso quiero que lean algo mío que les haya parecido graciosos, quiero que se quejen de mí, y de todos los ilusos como Aquiles y yo que pensamos que la memoria es otra forma de vida.
Quiero que quieran, y que me quieran, y que olviden, porque la vida se me acaba pero no se acaba, quiero un caramelo, quiero dejar las palabras como lo único que tengo, como lo único que tuve, no quiero descansar en paz, quiero seguir luchando cuando me vaya y antes de irme.
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