Imagínese que es usted una playa. Como es normal, usted siendo playa recibe una cierta cantidad de agua que sube y baja por usted, que le esclarece la garganta y que le llena de burbujeante felicidad. Todo es alegría y conforme pasa la noche el agua sube, la marea es más alta, los beneficios del líquido hacen una fiesta de todo ¿le parece familiar?
Pues si, el alcohol al igual que el mar… marea, y si bien no somos playa también recibimos (algunos más que otros) cierta cantidad de alcohol que, también sobre todo de noche, nos hace tener una felicidad, o por lo menos una euforia que resulta francamente agradable. Hace algunas semanas hablamos de la importancia del vino en nuestras vidas, y el fin de año la reconfirme… por cierto, espero que no hayan notado mi ausencia.
Pero igual que pasa con el mar la marea trae luego la resaca, esa nada agradable contaminación marina, la basura que dejan las olas en su movimiento de regreso al vientre marino, montones de algas, hierbajos, pedazos de concha de mar cadáveres etc.
Pues bien el año nuevo para mí fue una marea bastante agradable. Aunque en realidad eso supongo, las escenas fueron así como… difusas: Apeiron bailando con sus primos, primas y demás invitados con un vaso de güisqui en la mano en la casa de su abuela, black out (escena en negro). Regreso, Apeiron hablando estudiadamente de política y el escenario internacional, nuevo black out. Apeiron En la azotea de su casa con unos amigos bebiendo mezcal, Súper black out. Apeiron pidiendo unas cervezas en la cantina y platicando con mundo y medio. Otra escena perdida, ahora en una disco, platicando con una vieja amiga mientras su novio con cara de pocos amigo me ve feo, para disimular el coqueteo le doy un abrazo al novio-guarura por el feliz año, corte a sonrisa de mujer morena de buenas caderas, nuevo corte, huida de la chica luego de, ejem, ¿Como decirlo? Arrimón, tres amigas más, ninguna buena reacción, y luego soledad. Todo esto con un toque de confusión, de imágenes inexactas que terminan con (afortunadamente) Apeiron en su cama, solo, y con los pantalones arriba…
El sentimiento posterior es rarísimo, como si empezara un año terrible, con inflación, con un mundo descompuesto por fraudes electorales o mujeres lideresas muertas, como si no se hubieran entregado a los rehenes colombianos, como si el campo mexicano sufriera peligro. Es una extraña sensación de malestar y sed. Y de reconocimiento de derrota ante el tiempo. Esa es la resaca, el dolor de cabeza por beber no importa, ni la reputación que nunca tuve, total la fiesta es fiesta y habrá más, las lesiones cerebrales son serias y la burla de la gente no importa. Me parece que hay otra resaca más importantes, total, lo bailado ¿quien me lo quita?
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