martes, 19 de enero de 2010

De por qué algunas personas somos como gatos

Existe una insana costumbre en cierto sector de la población de usar el término “gato” o “gata” para referirse peyorativamente a ciertas personas. Digo insana porque desde luego un vocablo que se utiliza para discriminar es incorrecto, pero no sólo eso, también digo que es insana porque tergiversan la actitud de los gatos domésticos.
Ayer saque mis viejos discos (Que es un decir porque mis discos ya no están en alguna parte en especifico de mi cuarto, sino dentro de mi computadora) y me acordé de cuanto me desagrada que se refieran así a las personas gracias a una canción de Café Tacuba llamada “Labios Jaguar”. En ella se cuenta como una burguesilla obtusa llamaba a la persona que ayudaba en el aseo de la casa llamándola con un: “Ven pinche gata”. Este sentido de la palabra gata se refiere a la vieja costumbre de mandar a las personas de servicio a vivir en los cuartos de azotea, y por lo tanto son como los gatos, que también habitan en esos lugares, pero eso sólo muestra el desconocimiento de las personas que utilizan esta palabra para ofender, esto por varios motivos: Por una parte desconocen el hecho de que vivir en la azotea es un símbolo de estatus, no por nada los pent-house son tan caros. Hace poco Vince Kennedy McMahon (Dueño de la mayor compañía de Wrestling o lucha libre a nivel mundial) le compró al multimillonario Donald Trump un Pent-house en la friolera de cuatro millones de dólares. Pero también muestra que no saben el papel que los gatos tienen a lo largo de la historia. En el antiguo Egipto los gatos eran considerados como dioses, pero no sólo eso, en otras civilizaciones antiguas los gatos también eran considerados seres místicos, por ejemplo cierta rama derivada del judaísmo considera que los gatos son capaces de “beber el alma” de las personas que duermen con la boca abierta. O también la relación guardada entre las brujas y los gatos negros, representantes del demonio. Entonces podemos afirmar que, si bien es cierto, frecuentemente se relaciona a los gatos con poderes oscuros o malignos, estos felinos juegan un papel muy importante en la cultura universal.
Pero no sólo eso, a mi me parece que los gatos son encantadores, enigmáticos, a veces mejores o iguales a las personas más encantadoras que conozco, recuerdo que cuando era estudiante teníamos en la casa una gata de mascota, me encantaba ese animal, era como la mayoría de los gatos: independientes, voluntariosos, sensuales. Cuando yo llegaba a casa con ganas de atención la gata me veía, ni siquiera maullaba (como ustedes saben los gatos maúllan no para comunicarse con los otros gatos, sino para llamar la atención de los seres humanos) subía por las escaleras con ese caminar que estremece las escaleras, con ese movimiento de columna casi hipnótico, dejando me solo y con ganas de Cariñito. Pero cuando la situación era otra y sólo tenía ganas de llegar a casa y leer la gata se acercaba sigilosamente, subía a mi pierna y yo diligentemente la botaba a la fregada con un manotazo, pero insistía, al igual que las moscas de las que hablaba Renato Leduc los gatos son persistentes, si quieren algo lo logran, claro, si de verdad les interesa, sino se van mostrando su desdén. Pero mi gata volvía, se subía al sillón y empezaba a restregar su cuerpo contra el mío hasta llegar a ponerse entre e libro y yo, si quería atención no estaba dispuesta a no obtenerla. A veces dejaba el libro para acariciarla, y frecuentemente cuando eso pasaba ella se iba. Había logrado lo que quería, ya no había necesidad de seguir con la seducción… ¡Es como ella!, explico:
Ayer estábamos juntos, acostados uno junto al otro, cuando yo la acariciaba ella insistía en ver la tele, por lo tanto paré de insistir, pero luego hubo una llamada telefónica que me robaba la atención, inmediatamente ella me empezó a acariciar, a buscar mi boca hasta que la encontró y yo lancé el teléfono lo más lejos posible, ¡Caray! mientras escribo estoy sonriendo como bobo, y la piel se me eriza.
¿Ven? Los gatos son como las personas que mas me gustan, además los gatos tiene características igualitarias, recuerden que de noche todos los gatos son pardos, son iguales, como debemos serlo todos. Los gatos aman hasta que duele, sino lo creen escúchenlos cuando tienen sexo nocturno. Los gatos están locos, como lo demuestra el silogismo del gato de Cheshire en “Alicia en el País de las Maravillas”. Los gatos… los gatos son la neta. Como ella. ¿Miau?

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