martes, 19 de enero de 2010

¿Juventud?

Gracias al Manager Cervantes por la idea
Black out: El diccionario apeironino de la Pseudo lengua define el término Black out como: “la ausencia de cierto periodo en la memoria provocado por un estado alterado de la conciencia”…
Dicen que los primeros años de un ser humano son importantísimos en su formación. Es en los primeros seis años que un ser humano define gran parte de su relación con los otros y con su medio. Establece el vínculo estímulo – respuesta que más tarde puede ser decisivo en la forma que esa persona se relacione con el trabajo y su medio social.
Sí. la infancia es, sin lugar a dudas, la etapa de la primera información, a los dos y seis años el cerebro del niño esta dispuesto a entender las cosas básicas del mundo que le rodea, desde por qué llueve hasta de dónde viene él y el principio del universo… es más, empieza a entender esa cosa rara a la que llamamos universo. La aritmética, las palabras, la distancia, todo eso que es parte esencial de los seres humanos se empieza a formar conceptual, y en algunos casos tangiblemente en la cabeza de los miembros de nuestra especie.
Y así el proceso de la niñez continua, se aprende de todo, los sentidos están despiertos y por ello la estúpida excusa de “déjalo, está chiquito” es una perfecta infuncionalidad. Pero hay que aceptarlo, muchos de nosotros, crecimos siendo chiquitos y nos tenían “que dejar” hacer lo que quisiéramos por ese motivo.
Pero luego viene la adolescencia, igual de importante que la infancia aunque quizá por los motivos contrarios. En la adolescencia se dan los primeros desencuentros con la información oficial, es decir, si bien es cierto que en la infancia se recibe cierta información, también es cierto que en la adolescencia se duda de ella. En la adolescencia ya sabemos que no existen cigüeñas y que lo de las abejitas es mucho más… sensual que simples insectos volando de una flor a otra. En la adolescencia tenemos nuestros primeros conflictos fuertes con la autoridad, nuestros padres y maestros nos han dicho cosas que son mentira o que simplemente no pueden demostrar, por eso lo más lógico seria retar su autoridad. En la adolescencia tenemos la certeza de que los viejos mentirosos a los que debíamos obediencia se están volviendo obsoletos, son sólo eso, viejos y los adolescentes se apoderarán del mundo. Nos volvemos más independientes y esta etapa es crucial en la definición de nuestra personalidad.
Pero esas ansias de poder tendrán que quedar atrás por dos cosas:
1.- El golpe con la realidad: cuando te sientes todopoderoso y te das cuanta que el poder que creías tener es muy limitado, que siempre hay alguien mejor que tú, y sobre todo que no lo puedes todo… eso es golpearte con la realidad.
2.-La entrada a la mayoría de edad: y a quien le importa todo lo demás si ya tenemos edad legal para beber y hacer lo que queramos…. ¡Yuju!
Pero sin lugar a dudas la etapa más disfrutable es la que se encuentra entre los 18 y los veinti y algo (no muchos) años, son poco menos de la mitad de la expectativa de vida, tenemos edad legal para todo, para vivir nuestra sexualidad, para meternos alcohol, tabaco y otras cosas que, aunque hacíamos antes, ahora es por mero disfrute y no por arriesgarse tontamente a nada. Es la plenitud de la vida, cuando estamos en condiciones legales, físicas y mentales para hacer lo que se nos pegue nuestra re fregada gana.
¿Entonces por qué no me acuerdo casi de nada?, digo claro que es una etapa representativa, pero platicando con el manager Cervantes nos dimos cuenta que, aunque en efecto esa es la mejor etapa de nuestras vidas, no nos acordamos de mucho, es rarísimo, como si nos hubiera dado una serie de black outs. Me acuerdo que nos divertimos, pero no por qué, me acuerdo de las regias divinas en un bar, de las canciones pop de Enrique Martínez (Ricky Martín), de los toquines de Molotov y el Tri, de las chavas, de las cáscaras, de los licores, de los humos… pero no mucho más. Es la plenitud de la vida y tengo un letrero de escena perdida en la memoria ¿será que como dicen el tango los veinte años no son nada?, ¿he perdido mi juventud?, ¿juventud?

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