Renunció, es imposible tratar de hacer algo en un mudo que hasta en las cosas más ridículas, o en las más sublimes pone impedimentos, el mundo es un bravucón que no me va a permitir ser, hacer, ni tener lo que se me de la gana.
El día empieza mal cuando me despierto antes de tiempo y luego tengo que tardar un buen rato para dormir de nuevo, cuando por fin logro conciliar el sueño pasan cinco minutos y la alarma del maldito celular suena de manera desaforada recordándome que tengo que ir a trabajo.
Voy a levantarme pero mi flojera es tanta que no lo logro hasta después de mucho tiempo (Gregorio Samsa con todo y espalda convexa no tiene tantas dificultades para poner las patas en el suelo). Cuando por fin logro ponerme en pie es demasiado tarde y me tengo que ir con la panza de farol, es decir, vacía.
Para amolarla de acabar el día es frio como pezón de bruja, me tengo que poner el pasamontañas y ningún taxi me quiere trepar, creen que vengo de asaltar el banco o algo así, me quito el pasamontañas y entonces no pasa ni un maldito taxi, eso sí la carta se me parte del frio (una derivación de la primera ley de Murphy: “si no necesitas un taxi pasan un montón vacios, pero cuando los necesitas no hay ni uno que te de servicio”). Por fin pasa un autobús y me subo, de eso a nada, pero como es de esperar el autobús tarde muchísimo en llegar al trabajo, cuando llegó han pasado quince minutos desde la hora de entrada y, como parece suceder en estos casos todo mundo lo nota y se me queda viendo.
Luego de la jornada de trabajo, misma que por cierto fue nefasta, me quiero ir a la casa, camino para evitarme el drama de los vehículos, me tuerzo el tobillo y tengo que ir rengueando hasta mi casa, llego y no encuentro algo decente para comer. Como no me acordé en el camino no compre nada para prepararme de comer, ni algo de los múltiples establecimientos de comida que hay de camino entre mi casa y la chamba (pollo rostizado, tortas, pizzas, sushi, comida china, etc.), ni modo, comeré después.
De rato me acuerdo que tengo que entregar el texto para el periódico… demonios, sólo había apuntado algunas ideas sueltas, espero terminar pronto. Empiezo a escribir y me doy cuenta que el texto me va gustando, es sobre los Golems, unos de mis seres míticos preferidos (espero que lo lean el próximo fin), cuando voy casi terminando la primera página mi computadora se pone en negro, luego azul, y … nada. De regreso al sistema me doy cuenta que no guardé más que los dos primero párrafos, que mi driver del modem de internet fue el causante del problema y lo más importante, que soy un gaznápiro que debe aprender a guardar sus trabajos.
Empiezo este texto y lo dejo a la mitad porque voy a ver a mi chica, la cual sólo viene a disculparse porque le han pedido regresar a la oficina a terminar trabajo pendiente por la tarde… Solo, con un mal día y sin ella. Tengo ganas de gritar pero el frio de la mañana me ha dejado la garganta destrozada.
Espero que no pasé nada más porque si no voy a pensar en la forma de darme un tiro en la cabezota. Pero no soy necio, no me dejo vencer, tengo la estúpida creencia de que me tengo que imponer a la adversidad, maldita humanidad tan rejega., eso del espíritu humano es una fatalidad.
Y luego quieren que me una a las fantasiosas historias de terror de estas fechas, para terror la vida diaria, ni Poe tenía tanta imaginación para describir la fantasía más cruel que la realidad. la vida, a veces, da miedo, buuuuuuuu.
Asco!!!!!!!!!
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