martes, 19 de enero de 2010

El Blues de Fabirú

A ver. Como algunos de ustedes saben yo no soy precisamente el paladín de la libertad de expresión sexual. A mí me parece que la gente puede tener la preferencia, o conducta sexual que quieran, puede tener mil formas de conquistar, ligar, o de practicar su actividad sexual como mejor les plazca (todavía no entiendo por qué algunos jerarcas religiosos tienen prohibido por su canon no tener relaciones sexuales, pero me he cansado de buscar un motivo sin encontrarlo, simplemente me parece ridículo, pero cada quien). Pero tampoco me parece Funcional que la gente sea explícita con respecto a su sexualidad, digo, la neta ni me importa y creo que hay momentos para ello, y el hecho de que haya personas que tooodo el tiempo te esté recordando que es muy ardiente, o bisexual, u homosexual, o sado, o masoca, o buga, o lo que quieran me molesta. Quizá sólo soy un reprimido pero… ¡por qué no dejan de hablarme de su sexualidad!
Adentro de su casa, o en los lugares públicos donde se permita se pude realizar toda la gama de actitudes sexuales que ustedes gusten, acuérdense lo que decía Mandeville, los vicios privados suelen ser virtudes públicas, lo que ustedes hagan de la puerta pa’ adentro es su problema, y lo que yo sepa de usted afuera de la puerta, es con lo que voy a tratar, trabajar, ver en televisión etc. sencillo,¿ no?
Pero también creo que sancionar a las personas que tiene una manera distinta de practicar su sexualidad es estúpido, la sociedad ha pasado un proceso de aceptación, de tolerancia, de admisión de algo que es normal, pasa y no hay que ocultarlo. Si Oscar Wilde fue encarcelado por ser homosexual, la verdad fue que eso pasó hace tiempo y la homosexualidad no es más un delito. Mientras no perjudiques a nadie practica tu sexualidad y vive tu vida. No por nada miles de personas hicieron activismo social para luchar por los derechos de la minoría gay.
Además, otro tipo de minoría también ha tenido que luchar duro para ser aceptada, como la minoría racial afroamericana, esta gente tuvo que sufrir abusos, explotación y esclavitud, producto de ello surgió un tipo de música que es el precursor del rock: el blues. Un tipo de música que narra la tristeza de un pueblo zaherido. Desde entonces el blues es música melancólica que acompaña un movimiento social que extraña la dignidad que nunca le han dado.
Por eso me parece una mala vulgar el sainete que han montado los medios de comunicación con el caso Fabián Lavalle. Hace todo una tragedia, un blues de aquellos que piden la lucha de los closeteros, de los que no entienden que la lucha por las libertades de la comunidad gay es para aprovecharse, para aceptar cada quién lo que es… ¿alguien dudaba de la sexualidad de Fabián?, pues no, era de esas personas que te embarran su sexualidad por donde pasan, y no lo aceptan. Por eso es repulsivo que te digan lo que ni ellos quieren decir. Y lo peor es que le hacen caso, tiene cámara, cuando los otros blues son más importantes, la de los contribuyentes, la de los damnificados, la de los burlados, zaheridos, la de muchos mexicanos, cambiemos el blues de Fabirú por el blues de todos los demás

No hay comentarios:

Publicar un comentario