martes, 19 de enero de 2010

Fábula

Los animales estaba hartos de que las cosas en el bosque no sólo no cambiaran, sino que hasta empeoraban. Los animales sufrían las violaciones de la ley, hurtos y abusos a las cuales los sometían los tlacuaches, las ratas, y hasta los propios gorilas quienes, se supone, estaban encargados de cuidar al resto de los animales del bosque.
Un día decidieron que esa situación no era sostenible, y pidieron que se reunieran de inmediato el gran consejo de los grillos (quienes se encargaban de gobernar el bosque). Uno de ellos, el que mejor cantaba, engoló la voz y dijo: Claro que cambiaremos las cosas, pero necesitamos que ustedes nos crean, y crean que las cosas pueden cambiar. Crean y será posible cambiar las cosas.
Los animales creyeron y salieron al bosque a caminar, tenían los ojos llenos de una mezcla de confianza y desesperación. Salieron y pidieron, liderados por los ricos borregos vestidos de mucha lana blanquísima, prendieron veladoras y regresaron a su casa… pero luego nada hicieron. Se quedaron en sus guaridas cerrando los ojos y deseando, creyendo que las cosas cambiaran, pero nada más. Se quedaron cruzados de brazos viendo la televisión.
Moraleja:
“Cambiar la realidad nomás creyendo es un cuento que no trago.
Para cambiar la realidad necesito creer mientras algo hago”

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