*Pues resulta ser que cuando era niño la mayoría de la comida que posee una coloración verde no me resultaba muy apetitosa, menos aun si dicha comida no pasaba por procesos químicos que le dieran mejor sabor. Es decir, si la comida era una paleta de limón lo verde era rico, pero si resulta que la comida es una lechuga ¡guácala!, si la comida es nieve de pistache ¡mmmm! Qué rico, pero si resulta que tiene la extraña apariencia del brócoli mejo debía de correr. Así pues lo natural mente verde no resultaba atractivo para mi sentido del gusto ávido de probar dulces, golosinas, y porquerías varias que no tuvieran aspecto natural.
Pero luego, con el paso del tiempo aquello verde que era natural, o por lo menos parecía, resultaba más agradable: la salsa de tomate verde, los kiwis (sin albur), la manzana verde, el apio en cocteles etc. Eso pasa cuando eres joven y puedes entrarle a todo, a los dulces y a la comida sana. Pero cuando uno está más viejo comer cosas verdes muchas veces es una prioridad, la comida verde (natural) tiene (al menos hasta donde sé) una gran cantidad de calcio, vitamina “A” y “C”, poco colesterol y azúcares, que cuando uno cuida su alimentación y prefiere tener un colon sano resulta muy conveniente.
Paradoja: Cuando uno está muy verde, la comida verde no nos gusta, pero cuando uno no es más que un rabo verde la comida verde es necesaria.
Comentario refranero: Mientras más verse menos verde, mientras menos verde más verde.
*Una que es realmente obvia. Cuando eres niño varón de plano las niñas no son los seres más queridos, son raras, huelen bien (algunas), y sobre todo ¡juegan con muñecas!
Cuando uno crece las niñas… ya no son tan niñas, y aunque siguen siendo raras, y oliendo bien, se convierten en un misterio que si nos gusta desentrañar, ellas se convierten en todas unas muñecas y a nosotros nos encantaría jugar con ellas ( sí lo sé, esto suena machista, pero tengo derecha a serlo de vez en cuando y, además, el que suene machista no implica que no sea cierto.
Paradoja: mientras somos pequeños odiamos a las muñecas, cuando crecemos andamos tras las muñecas.
Comentario refranero: muñeca que de niño desprecias de grande la has de querer.
*Parece mentira, pero mi generación ha logrado que lo que era moda cuando niños, se vuelva moda ahora que somos adultos. No hace mucho compré una cartera que tenía bordada a la pantera rosa, para mí era un recuerdo entrañable de mi infancia perdida (porque, evidentemente, no regresará), pero resulta que como seis meses después los chicos de secundaría tienen mochilas y gorras y playeras con el entrañable felino rosado. Pero ahí no acaba la cosa, veo productos de: “Los Transformers”, “Las Tortugas Ninja”, “El Hombre Araña” “Los Caballeros del Zodiaco” y el vomitivo “Timbiriche” son muestras de lo que acabo de decir.
Paradoja: Mientras más viejo te vuelves, más conoces las cosas que están a la moda.
Comentario refranero: no por mucho madurar, eres “old fashion” más temprano.
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