Apeiron Romero
20 de febrero de 2017
Va segunda parte de
las marchas:
Marchas de la Derecha.
Cuando la república obrera de Paris se independizo de la
Francia derrotada por Prusia. La gente “bien” de parís organizó una marcha para
pedir el reestableciemiento de condiciones que les permitieran vivir seguros…
una marcha pacífica que cuando fue vigilado por la gente organizada de la
república obrera, se tornó en una marcha en la que los asistentes “pacíficos”
llevaban armas para levantarse en contra de aquellos “nacos” traidores al
imperio. Permitir aquella marcha fe apenas un síntoma de los errores cometidos
por la “Comuna de París” que a la postre costaron su caída. No puedes confiar
en la derecha, a menos que también seas de derecha, porque entre ellos no se
hacen tanto daño.
En el 2004, gente bien del México Salió a las calles
vestidas de blanco, solicitando el fin de la inseguridad. Una inseguridad que
desde luego les afectaba a ellos, ya hace tiempo habían desmantelado al país y
la criminalidad fue un recurso común para sobrevivir, ¿qué de raro había
entonces en que hubiera inseguridad? Desde
luego era una marcha de la derecha contra un gobierno de derecha, ahí no hubo
armas, se lesionan intereses pero no se retiran, ahí no hubo la violencia de
las marchas en que los opositores venezolanos mataban a personas de las otras
marchas, las de los que respaldaban al gobierno. ¿Quién lo diría? Los críticos
de los gorilas comportándose de una manera más baja que cualquier animal
(humano o no). Pero no hay motivo de sorpresa. Así es la derecha.
Marcha ilusionadoras
En el año de 1968 la gente creyó que el pueblo manifestado
en una marcha podría hacer cambiar las cosas, hacer temblar a los gobiernos de
Estados Unidos, al de Francia, a la URSS, al gobierno mexicano. Las
manifestaciones pidiendo imposibles pretendiendo ser realistas cambiaron de manera
definitiva el curso de la historia, pero desde mi punto de vista no tan
generosamente como se ha querido hacer ver. Creer que las cosas cambiarán por
marchar, por mostrar músculo, por que vean que estamos unidos y fuertes, es no
conocer a los poderosos. Las manifestaciones del 68 fueron buenas fiestas, pero
se terminaron y todos regresaron a la casa con resaca, la guerra de Vietnam
terminó no por las marchas, sino porque fueron derrotados, incluso o
principalmente de una manera moral, por
un país de campesinos, Francia se ablandó, pero no con sus colonias, más bien
los manifestantes se reaburguesaron, la URSS igual siguió manteniendo su
influencia en Checoslovaquia, y en México el trauma del aplastamiento de la
ilusión por parte del Estado continua.
Colofón
Claro que he participado y seguiré participando en marchas,
y me seguiré decepcionando de ellas, y veré cuán inútiles son: no logré detener
la segunda invasión a Irak por parte de un Bush, no logré demostrar el fraude
marca Soriana, no logré cambiar las cosas. Creo que las únicas dos marchas que
sirven de algo son las de los seres humanos cuando se organizan para mandar a
los gorbernantes a la goma (de las cuales se ven muy pocos ejemplos) y hacer
marchar un mundo diferente, y en las que participan bloques negros, que al
menos desquitan su coraje contra las pobrecitas empresas como Oxxo, o Coca cola
(es lo menos que merecen), y que son una acción política de desacuerdo real. Así
que no se me afresen y no me juzguen por decir eso, al menos los anarcos dicen
que no quieren que las cosas sean como están siendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario