jueves, 8 de julio de 2010

El menor de los males

Alguna vez fui a dar a la cárcel. Pero no vayan a pensar que soy un delincuente común y corriente, es más ni siquiera soy un delincuente, en realidad ni hice nada: un viernes cualquiera, como en el que muchos otros días, no tenía mucho dinero, decidí que la falta de pasta no me iba a detener en casa. Así que fui a tomarme un par de chelas a una cantina. Decidí ir a una cantina y al llegar subí a la terraza de la misma. Encontré a unos amigos y estuvimos un rato cotorreando. Logré que me invitaran un par de chelas y cuando había decidido tomar los últimos sorbos… ¡zas! Llega la PFP empiezan a catear. Luego de una profunda revisión encontraron escondido un pequeño bultito de mariguana. No pude decir ni pio, ni yo ni ninguno de los que estábamos en la terraza, inmediatamente nos treparon a todos a la camioneta y no vi la luz del sol hasta las diez de la mañana del siguiente día.
Pero eso es sólo una pequeña muestra de que no siempre los que están en la cárcel hicieron algo: Un amigo fue encarcelado por cómo se vestía, le bajaron un varo y su i pod, Al Rocko, que sí tiene antecedentes, lo trepan siempre aunque no haya hecho eso de lo que lo acusan, etc.
Pero eso sí, si el acusado es el multimillonario Bernard Madoff (causante del Fraude más descomunal del que tenga memoria) no pisará la cárcel. El dinero que se robó es suficiente para pagar su libertad. Cometer algún crimen es el menor de los males. Es más delincuencial no “parecer gente decente”.

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