Cada quién es libre de hacer con su dinero lo que quiera, estoy de acuerdo, sobre todo si es un dinero que se ha erogado en impuestos que servirán para sustentar, además de campañas políticas inútiles; contaminantes; fastidiosas; odiosas; y frecuentemente taradas además de populistas, los sueldos de muchos funcionarios del instituto federal, además de los estatales y de los costos de producción de material electoral. Cómo vemos el dinero que se necesita y que hemos pagado por ello es bastante, una inmensidad. Y desde luego esto nos pone a pensar en la cantidad de cosas que pudiéramos hacer con ese dinero… claro de manera egoísta pensamos en lo que cada uno de nosotros haríamos, y luego lo que como sociedad lograríamos.
Ante este panorama es difícil dejar de notar que nuestra democracia es cara, y quizá, si la democracia fuera tan efectiva, valdría cada centavo. Pero como ya he dicho antes la democracia no es en la realidad lo que debiera ser. Desconfiamos de ella, es infuncional, o por lo menos no funciona como debiera.
Pero gastar tanto dinero cada tres años para hacer el esfuerzo de ir hasta la casilla, registrar nuestra asistencia, tomar nuestra boleta… ¡y dejarla en blanco! Se me hace un esfuerzo inútil. Claro, es una forma de demostrar nuestra desesperación e inconformidad, y es una manifestación completamente válida. Pero es peligroso, los del voto duro de los partidos ganarán sin duda. Decidir no decidir es en parte claudicar, dejar fuera nuestra responsabilidad de auditar, exigir, luchar porque lo que queremos sea hecho.
Cada quien es libre de gastar su dinero como quiera. Yo lo haré votando, y pidiendo desde este espacio que las cosas sean hechas como la mayoría de nosotros prefiere. Creo que esa es democracia.
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