Estoy emocionado, excitado, envuelto en una serie de emociones placenteras difíciles de describir, por lo cual me limitaré a explicar el motivo de mi ánimo.
Pues resulta que el domingo próximo pasado la combatiente selección nacional mexicana logró agenciarse una vez más la copa dorada, pero no sólo eso, sino que hay elementos que vuelven aun más flagrante esa victoria: Se gano por quinta ocasión con lo cual México se pone en primer lugar en veces conseguidas superando al odioso rival EUA. Por cierto es la primera vez que en dicho torneo se les gana a los estadounidenses en su país, además de que fue por medio de goliza de 5-0. Y por si fuera poco reapareció una pareja que ha dado a México su único campeonato mundial Vela y Giovanni.
Al siguiente día, en televisión de nacional, Belinda estrenó telenovela con (supongo, porque aunque no lo sé de cierto así debe ser) rating. Poniendo de manifiesto que, en un arduo trabajo con su herramienta principal, su cuerpo (dado que es actriz deseo aclarar), transformó su bello hociquit… digo rostro, al operarse la nariz.
Pero lo más excitante, estos dos imponentes mexicanos (con antecedentes de primer grado brasileños y españoles pero eso no les quita ni un ápice de mexicanidad) ¡son pareja!, imagínense el material genético que tendrían sus hijos, esa es una verdadera esperanza. Podemos mandar a volar a Frida y Diego; Elena y Octavio; María y Jorge; Martita y Vicente, lo de hoy la nueva pareja excepcional mexicana es Belinda y Giovanni. Y mientras más sé denotas en tele, diarios, revistas, radio e internet, más me convenzo de que me importa un reverendo cacahuate.
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